Joaquín Araújo, premio Global 500 de la ONU

Miércoles, 26 de Noviembre del 2008 | 1 comentario

Araújo, escritor, periodista y director de cine documental, fue el primer español en recibir el Premio Global 500 por su defensa de la naturaleza.

Amablemente nos ha respondido a algunas preguntas aprovechando su visita a la Facultad de Comunicación con motivo de la “Semana de la Ciencia”.

Joaquín AraújoPregunta. Usted estuvo escribiendo una columna en un periódico durante nueve años pero por la manera que tiene de escribir, de manera poética, le “invitaron” a que cambiara su forma de hacerlo. Usted se negó y acabó abandonando el periódico ¿Cómo es capaz de no traicionar nunca sus principios?

Respuesta. Probablemente hay un par de desgraciados incidentes en mi vida vinculados con el periodismo, precisamente, y éste es dramáticamente desgarrador porque yo estaba muy contento y muy satisfecho en mi trabajo de columnista en el diario El País. Más de 400 artículos publicados en 9 o 10 años, no me acuerdo exactamente y de pronto cuando hubo un cambio me dijeron: “No, no, así no se escribe de medioambiente” a lo que yo contesté: “Pues mira toda mi trayectoria y no me pidas que deje de ser yo por estar aquí”.

El lenguaje de la naturaleza es poético y es más, yo creo que reducir a prosa, a esa prosa semiculta, semi-científica, semi-profesionalmente correcta, me parece el proceso de alejamiento. Sobre la naturaleza hay que escribir, hay que hablar con el sentimiento de la naturaleza, con el que Unamuno define como “la cima de la civilización y de la cultura” y yo no voy a dejar de escribir así y me tuve que ir. Uno tiene que ser legal con sus principios y su propia forma de ver la vida.

P. ¿Cree que hoy en día los medios de comunicación le dedican el lugar que se merece al medioambiente?

R. No que va, le dedican el peor espacio, el último, casi invariablemente. Tan fácil como que si tú desglosas un generalista tanto en prensa, radio o televisión, la política, se lleva un 30%, los deportes se llevan el 35%, 40% y el resto queda para todo lo demás: La vida cotidiana, la cultura, la ciencia, la solidaridad, el medioambiente, los temas de convivencia social… es decir, todo lo demás en un 20% pero el medioambiente, en términos generales nunca ha superado el 1% de contenido de los medios generalistas.

P. ¿Cómo una persona que ataca de manera directa en sus artículos a los poderes, puede al mismo tiempo formar parte de ellos, como cuando trabajó de asesor jurídico en el Ministerio de Medioambiente?

R. Puede ser considerado una contradicción pero también es verdad que yo no le he negado mi opinión, mi criterio y mis datos y hasta mi propio estilo de vida a quien me lo ha pedido. En un determinado momento y dado que el pensamiento y  la cultura ecológica son grandes novedades en la historia de la humanidad, muchos responsables han querido saber que es eso, que hay detrás de eso. Entonces, yo he sido asesor y consultor de decenas de gobiernos, de entidades, de municipios, de asociaciones y de fundaciones.

En la mayor parte de los casos, sólo un par de excepciones, unos 30 o 40 episodios, esos cargos eran absolutamente altruistas, no conllevaban remuneración alguna y en ningún caso cambió mi criterio. Todos los criterios cambian pero en función del conocimiento no de que tengas unos intereses creados o no y sigo opinando lo mismo, es decir, todo el que quiera una opinión, un informe una contextualización de algo que yo tenga cercano por mi experiencia, dedicación y estudio y vivencia yo estoy absolutamente abierto a ofrecérselo.

P. ¿Y realmente usted cree que le sirvió a los políticos de algo?

R. No, apenas, porque esto es otra de las falacias de nuestro mundo. Hay muchos consejos asesores: los asesores del banco de España, los del ministerio de economía y los de Caritas, que elaboran informes y que luego, todos ellos acaban en papel mojado pero de todos los niveles, los… el porcentaje de influencia real y sobre todo en materia ambiental es donde hay más distancia entre los informes que planteamos y los estudios que se generan y la consecuencia o la toma en consideración de esos informes para cambiar las políticas. El observatorio de la sostenibilidad en España es el mejor ejemplo. En él hay un equipazo de investigadores trabajando en los últimos 5 años para crear toda suerte de información sobre si este país es sostenible o no, sobre todos los indicadores de salud ambiental y todo esto se lo pasan absolutamente por el cajón.

Araújo durante su conferencia

P. ¿Y a qué se debe?

R. Se debe a que no se considera relevante. Hay muchas limitaciones de por medio porque lo prioritario es multiplicar, lo prioritario es el crecimiento económico, lo prioritario es que la gente tenga más necesidad para que la máxima de producir siga funcionando sobre todo cosas absolutamente inútiles. Bueno, ese es el modelo en el que estamos, el modelo que destruye el mundo, el modelo que destruye en gran medida a la persona, así funciona nuestra sociedad. Estamos aguantando porque todavía hay una cierta elasticidad en los sistemas pero nadie sabe el punto de no retorno pero realmente está ahí y son los indicadores que usa Naciones Unidas, que usan el ministerio de Medio Ambiente, las grandes compañías. Vivimos en lugares acomodaticios que crean una inercia pavorosa.

P. ¿Por qué no quiso participar en el partido político de “Los Verdes”?

R. Yo hice política y militancia de joven y quedé tan decepcionado del sistema interno, del funcionamiento de los partidos-que es casi siempre abominable- que me parece que se llega  a una perdida de tiempo de capacidad… Yo abogo por mejorar la cultura y la sensibilidad, no por tener poder y la búsqueda de poder es la cosa más estéril de este mundo porque entre otras cosas el poder es muy limitante y es muy destructor, por eso, ahora mismo a mí no me interesa. Reconozco la función social y que las democracias tienen que formar parte de nuestra inmediata realidad y las democracias son imposibles sin partidos políticos pero es tanto lo oscuro, lo bajo, lo podrido que prefiero que lo hagan otros que yo tengo otro papel que hacer: contar como funciona este mundo e intentar que siga funcionando lo mejor posible.

P. Lejos de la política, nosotros como estudiantes, ¿Qué podríamos hacer de manera inmediata para solucionar un poco esta situación?

R. Desde luego hay muchas soluciones. Lo primero atreverse a acercarse a la naturaleza, leer, estudiar. Luego desde el punto de vista de la vida cotidiana, lo más urgente, es el ahorro de energía. Todo el mundo puede vivir con mucha menos energía y hay muchos gestos que servirían para conseguirlo y no digamos ya los que favorecen a su vez la salud. Por ejemplo, el uso de tu cuerpo ahorra energía al planeta, ahorra contaminación y mejora tu salud. Luego a partir  de ahí se pueden tomar miles de caminos de compromiso en la escala que uno quiera. Uno se puede comprometer, por ejemplo aquí en la facultad con un grupo de amigos, a escala municipal o incluso participando en la esfera pública con responsabilidades… en fin, lo que se quiera.

Las cosas son muy sencillas: basta con bajar desde el tercer piso hasta el portal andando, en vez de en ascensor. Puede ser una cosa tan absolutamente tan sencilla como esa. Para concienciar a la gente hay primero que dar ejemplo para que la gente vea que, ejemplo con ejemplo, puede  producir un efecto de emulación de las cosas que son más correctas. Cuando yo empecé con la agricultura ecológica había 300 agricultores que se dedicaban a lo mismo en España y ahora hay más de 15 mil así que algo ha cundido el ejemplo. Todavía es muy poco pero si no empieza uno, no se da el cambio. No hay que esperar a nadie uno puede empezar desde hoy a hacer las cosas.

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