La pasada noche del 1 de febrero permanecerá para siempre en la retina de nuestra protagonista… Y es que esa noche, probablemente, cambió algo en su vida. Charlamos con la Directora salmantina Isabel de Ocampo días después de convertirse en una de las triunfadoras de la XXIII edición de los Premios Goya, donde se alzó con el galardón al mejor cortometraje de ficción por su pieza “Miente”.
En “Miente”, de Ocampo pone sobre la mesa un tema que, pese a universal, continúa sin solución, el proxenetismo. El ingrediente principal de la obra es la desgarradora vivencia de una joven búlgara que, como tantas otras, es engañada y forzada a ejercer la prostitución en una calle del centro de Madrid.
La vida de Doina –que es quien personifica a todas esas víctimas invisibles- está soberbiamente interpretada por Sveta Zhukovska, actriz novel a quien encontró de manera fortuita en un bar de la capital charra, donde la actriz trabajaba de camarera.
Tiene algo mágico “Miente” y algo hipnótico también. En esta pieza, de Ocampo, logra enfrentarse a un tema tan delicado como lamentable y salir victoriosa –si por victoriosa entendemos remover ese interior que a veces tenemos dormido-.
Pero lejos de hacerlo ofreciendo una pieza sórdida –como en un principio pudiera parecer reclamar el tema- lo logra con una pieza luminosa, como un rayo de esperanza –ese halo que quizá poseen todas esas víctimas- logrando momentos que rozan lo onírico con sus hermosas transiciones.
Creo que a estas alturas he dado ya motivos más que suficientes para que apetezca charlar con esta prometedora directora salmantina, que nos confesó sentirse abrumada por la repercusión mediática de los Goya.
Éstas son algunas de las cosas que nos contó…
¿Crees que cambiará mucho tu vida tras el premio? Supongo que el salto a dirigir un largo, que tenías en proyecto, se garantiza un poco con este premio, ¿no?
Es pronto para saberlo pero supongo que sí. Subes a la primera división del cine y, de ser una desconocida, tu nombre en Google se asocia a un premio importante. Y eso es muy positivo.
Está claro que un Goya abre puertas. En tu caso, horas después de la concesión, ya las estaba abriendo para entrar a una fiesta… En ella nació una anécdota relacionada con unos zapatos que ha dado mucho juego a la prensa…
Sí, hubo una recepción allí mismo en el Palacio de Congresos y mi actriz Sveta terminó descalza, porque esto de los tacones es complicado. Todas la mirábamos con mucha envidia y los periodistas le hacían fotos a los pies. Fue el momento foto. Todos querían hacerse fotos con el Goya. Creo que se ha convertido en un objeto fetichista.
Hablemos del corto. He leído que lo calificabas como un gran éxito personal independientemente de su éxito o no, ¿por qué?
Porque era el cuarto corto ya, y la experiencia termina contando. Ya vas evitando algunos errores y sabes por dónde llevar el rodaje para que todo confluya. También tuvo mucha importancia la suerte. El equipo que logré reunir resultó encajar a la perfección. Me sentí muy a gusto trabajando con ellos y ellos, entre ellos y conmigo. Fue una magia muy especial que espero se repita alguna vez, porque fue el ambiente ideal de trabajo.
Viendo el desenlace final, supongo que te plantearía muchas dudas al respecto. Me refiero a si escoger un final feliz o un final trágico. ¿Por qué decidiste decantarte por el final feliz?
Sin duda fue lo más difícil de todo, el final. Hasta el último momento, hasta el final, -sonríe- estuve dudando. Pero soy demasiado buena persona como para maltratar a los personajes de esa manera. Ya me costó rodar una secuencia en la que se pega a una mujer… ¡Como para matarla al final!
¿Le costó decidirse por el momento Geos?
El momento Geos se lo debo al 100% a Chechu Rojo y sus Especialistas de Cine. En mi guión original era casi una elipsis porque no me lo podía permitir económicamente. Pero después de hablar con él montó una coreografía maravillosa; aparte de enseñar a mis actores, Sveta y Fernando Valdivielso, a “pegarse”, sin hacerse daño y sin tocarse, claro.
¿Antes prostituta que feminista de ONG?
¡Ay!, mi web, a ver si saco tiempo para actualizarla ¡que me faltan hasta premios! Es una frase que dijo el dueño de un club de alterne en un reportaje de la tele. La periodista le preguntó algo así como: si tan bonita le parece la prostitución, ¿le importaría que su hija se dedicara a ella? Y el tipo contestó; me quedé petrificada en mi sofá. No fui la única. Elvira Lindo le dedicó una columna en el periódico el domingo siguiente.
¿Consideras el arte al servicio de la sociedad?
El cine es un arte complejo porque tiene una parte de industria del entretenimiento que es absurdo obviar. Más que al servicio de la sociedad, creo que refleja la sociedad aunque uno no quiera. De la misma manera que tu forma de vestir o tu forma de moverte habla más de ti de lo que desees… El cine es a la sociedad lo que la forma de vestir a las personas. Dice mucho de ti aunque tú no quieras.
¿Cómo fue rodar en Bulgaria?
¡Uf!, un rodaje maravilloso con unos profesionales que venían de trabajar en multitud de pelis americanas. El maquillador hizo una cicatriz tan perfecta a Juliana que logró engañar a parte del equipo (español) que pensaba que era real. Me lo pasé pipa y nunca pensé que pudiera dirigir en inglés con el nivel tan patatero que yo tengo.
Cuéntanos la, ya famosa, anécdota de cómo descubriste a Sveta Zlukovska (la protagonista).
Tal y como pasa en las películas. Como la mayoría de los proyectos se gestan en los bares y la mayoría de los actores trabajan o han trabajado de camareros, me puso las cañas encima de la mesa y no pasó desapercibida para mí, le propuse que me diera el teléfono. Los bares, esos lugares… En España, al menos, son lugares clave para muchos acontecimientos importantes de la vida…
El camino que el otro día se cerró con la consecución del Goya ha sido de todo menos fácil: has pasado por todo tipo de puestos (meritoria, auxiliar, ayudante de dirección, script, realizadora, has trabajado como publicista, en radio…)
¡Demasiado largo! pero bueno, uno no siempre puede empezar a trabajar directamente en lo que le gusta y más cuando se tiene que producir un cambio de ciudad porque en la que resides no hay nada de aquello a lo que te quieres dedicar. Empecé a los 17 años como locutora en los 40 principales de Salamanca pero ya desde ese momento con la mirada puesta en el cine. Conocer bien cómo funcionan los medios de comunicación por dentro está muy bien para ahora relativizar todo lo que lees u oyes.
¿Cómo llevas vivir fuera de Salamanca?
Salamanca está a dos horas de Madrid que es la distancia que separa a Madrid de Alcalá de Henares con atasco. Para mí casi forman parte del mismo espacio geográfico. Tuve suerte de que estuviera tan cerca, tengo amigos gallegos que lo pasan fatal. Yo al mínimo síntoma de morriña me monto en un tren y estoy allí a la hora de comer…
¿Piensa rodar alguna vez aquí?
¿En Salamanca? ¿PUEDEN ACABAR LA AUTOVÍA ANTES, POR FAVOR? Claro que rodaré en Salamanca alguna vez. ¡Cuando no pague yo el rodaje! Porque trasladar un equipo entero es carísimo.
¿Qué le parecen iniciativas como Salamanca film commission?
Absolutamente necesarias. Como una oficina de turismo. Una de las cosas que más me chocó de Bulgaria es que en Sofia ¡no hay oficina de turismo! Imagínate. Yo el otro día, he necesitado unas cosillas y he llamado a Enrique Cantabrana que es muy majo y me lo ha resuelto. Como debe ser.
Afirmas que, hasta Espermatozoides, todos los cortos te han costado dinero, ¿Cómo se lleva la autofinanciación?
La autofinanciación se lleva mal, pero cuando no queda otra pues tiras para adelante. Lo he pasado mal, pero ya pasó. De esa época me queda un puñado de gente que me ayudó y creía en mí más que yo y a los que nunca olvidaré.
De ahí que haya que ser original. Me ha parecido ver una foto haciendo un travelling con una moto: ¿puede ser?
Claro. La persecución por las calles de Ópera, en la moto de Eduardo Miguel que también es de Salamanca. El cine está lleno de recursos imaginativos y yo he visto y me han contado cosas alucinantes como construir travellings con tuberías y steady cams con escobas y cuerdas. Pero eso no sólo pasó en mi rodaje, pasa en todos, y es genial saber rodearte de un equipo que sabe suplir las estrecheces con ingenio y buen humor.
En tus cortos has probado multitud de formatos (digital, cine, etc.) ¿Qué recomiendas? ¿Hay tanta diferencia entre uno y otro? o en el caso de los cortos no es tan decisivo.
Yo trabajaría siempre en digital, con la Panasonic 200.
¿Y la auto distribución? Supongo que a partir de ahora todo esto será más fácil…
Rellenar los formularios e ir a Correos sigue siendo igual de laborioso. Espero que los Festivales de España se unan de una vez y elaboren una ficha de inscripción que sirva para todos por igual.
Muchas gracias Isabel, ¿Algún mensaje para concluir?
Un saludo para mi madre y sus croquetas, y que acaben la autovía YA!













