Peliculas que hay que ver sí o sí
por Jorge Jiménez
9 de Enero de 2010
“La escafandra y la mariposa”
Un film de JULIAN SCHNABEL
Basado en el libro Le Scaphandre et le papillon,
de JEAN-DOMINIQUE BAUBY
(Ediciones Robert Laffont, 1997)
Recuerdo un comentario del profesor y guionista Iván Escobar en el que decía lo siguiente (a grandes rasgos): “Una buena película, al salir del cine, te empuja a charlar sobre ella, no te deja indiferente, pero las grandes películas, las grandes de verdad, te cambian la vida, no vuelves a ser la misma persona…”
Esas palabras me asaltaron al terminar de ver “La escafandra y la mariposa”, película que narra la historia de Jean-Dominique Bauby.
Jean-Dominique Bauby era redactor jefe de la prestigiosa revista Elle cuando el 8 de diciembre de 1995 a la edad de 43 años sufrió un accidente cerebrovascular que le hizo prisionero de su propio cuerpo: le fue diagnosticado el “síndrome de cautiverio” que daña el riego cerebral y las conexiones entre el cerebro y el resto del sistema nervioso.
Bauby quedó completamente paralizado, como encerrado dentro de sí mismo, como encerrado dentro de una escafandra, sólo su párpado izquierdo funcionaba: era su última ventana al mundo y su única forma de comunicarse. Un guiño para decir “sí”, dos para decir “no”. Paralizado de cuerpo entero y con uno ojo como único contacto con el mundo exterior, Bauby desarrolló una forma de comunicación centrada en el parpadeo de su ojo izquierdo.
Aunque aparte de su párpado izquierdo, había otras dos cosas que funcionaban perfectamente: la imaginación y la memoria. La mariposa. A la vez que el diálogo interior de Jean-Dominique Bauby pasaba de lo trágico a lo cómico, de la sabiduría a la sublevación, decidió contar su historia en un libro.
Cuando despertaba, Bauby, memorizaba las frases de su historia primero y después, usando un sistema que desarrolló con su terapeuta del lenguaje, las dictaba letra por letra, pestañeando cada vez que la letra correcta era pronunciada en alto. Tres horas al día, un capítulo a la semana…
Así hasta finalizar una obra que tituló “La escafandra y la mariposa”. El libro agotó su primera edición (25.000 ejemplares) el mismo día que se puso a la venta, pero Bauby apenas gozó de tiempo para sentir la repercusión de su obra: falleció tres días después de que saliera a la venta.
Antes de morir, Bauby, hizo prometer a su esposa que conseguiría que el libro fuese adaptado al cine, Dreamworks compró los derechos y Julian Schnabel dirigió ésta hermosa y poética adaptación a la pantalla (con una fotografía espectacular, como se puede observar en los diferentes fotogramas) que hoy presentamos.
A través de su escritura, Jean-Dominique Bauby prolongaba su vida fuera de él, fuera de su cuerpo. El poder del sueño y el pensamiento le permitía atravesar cualquier límite. Y a través de las imágenes Schnabel prolonga nuestra vida y nos arrastra dentro de la pantalla, nos empuja hacia el interior de la escafandra y nos hace compañeros de viaje de Bauby, por eso, al concluir el metraje, probablemente, ninguno volveremos a ser los mismos…
Presentación de Julian Schnabel
“¿Había estado ciego y sordo, o había sido necesaria la severa luz del desastre para encontrar mi verdadera naturaleza?”, se pregunta Jean-Dominique Bauby. ¿Hace falta un “síndrome de cautiverio” para hacer al hombre consciente y para que los demás empaticen? ¿Necesitamos enfermar para que los ángeles aparezcan y nos ayuden? Mi padre murió a los 92 años y no había estado enfermo en su vida. Estuvo felizmente casado con mi madre durante 60 años. La mayor parte de la gente firmaría eso inmediatamente, pero al no haber estado nunca enfermo, no estaba preparado y le aterrorizaba la muerte. Vivió con mi mujer y conmigo al final de su vida pero no conseguí salvarle de ese miedo. La vida no puede ser sólo dolor, caos sexual y la nada. Tiene que haber algo más.
Cuando Jean-Dominique Bauby era un miembro sano, robusto e inteligente de la comunidad, era un autor cualificado. Pero no era más que un escritor de éxito de acuerdo a los parámetros de la sociedad. A través de su parálisis y su renacimiento, a través de su nuevo de punto de vista, lo que él llamó “la mariposa”, busca su vida y las paradojas de ésta consiguiendo un profundo efecto en cualquiera que haya leído su obra.
“Mi vida fue una cadena de posibilidades fallidas: las mujeres que no pude amar, las oportunidades de alegría que dejé pasar… Una carrera cuyo resultado conocía de antemano y aún así no fui capaz de apostar por el ganador”.
Una mirada introspectiva de la vida. Una oportunidad para la consciencia. Esta es la historia de todos nosotros, que seguramente nos enfrentamos a la muerte y la enfermedad. Pero si nos fijamos, podemos encontrar el sentido y la belleza.
Quería que esta película fuera una herramienta, un mecanismo de autoayuda que nos ayudara a manejar la propia muerte. Es lo que esperaba, por eso la hice.
























En efecto, como espectadores –pues se trata de un auténtico espectáculo de recursos musicales- podemos sentirnos perdidos ante la marea sonora y preguntarnos continuamente dónde estamos. Por eso, es recomendable escuchar Perfect From Now On el mayor número de veces posible.