Sábado, 26 de Junio del 2010 Comentarios desactivados

Quizá derribar fronteras sea lo mejor que ofrece ese maravilloso invento llamado Internet: poder “estar” en cualquier lado del mundo sin el inconveniente de viajar hasta allí. Visitar lugares tan especiales y encantados como, por ejemplo, una colosal biblioteca. Más especial aún tratándose de una biblioteca mundial, que reúne ítems de otras repartidas por todo el planeta.
Esto es lo que permite la Biblioteca Digital Mundial, creada por la UNESCO y la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y disponible desde abril de 2009. Pese a disponer de una colección aún pequeña (no superior a los 2.000 ítems), su variedad temática y geográfica y el alto valor cultural de muchos de sus libros, manuscritos, películas, fotografías, grabados, periódicos, mapas y grabaciones sonoras, procedentes de instituciones de todo el mundo, la convierten en un lugar virtual fascinante.
Puede que uno no vaya buscando nada de lo que hay en ella, pero un paseo por la Biblioteca Digital Mundial es sinónimo de descubrimiento personal. Desde uno de los primeros ejemplares de las Fábulas de Esopo hasta una entrevista con un centenario ex esclavo afroamericano, pasando por descripciones del Nuevo Mundo o grabaciones taurinas de los hermanos Lumière, hay sobrados motivos por los que merece la pena perderse en este archivo universal por el que se camina a base de clics.
Sábado, 26 de Junio del 2010 Comentarios desactivados
JÓHANN JÓHANNSSON – IBM 1401, A USER’S MANUAL (2006)

Islandia, tierra de volcanes, es también una fría isla de bellísimos paisajes. Quizá inspirados por su contemplación, numerosos lugareños se han hecho oír en todo el mundo a través de piezas musicales de enorme hermosura. Uno de los menos afamados es el bueno de Jóhann Jóhannsson, en cuya discografía destaca este IBM 1401, A User’s Manual.
Título peculiar, y más si se tiene en cuenta que hablamos de música “clásica” –hecha en nuestros días, eso sí–. El nombre alude al ordenador de los años 60 que el compositor encontró en el desván de su padre; sí, uno de esos cachivaches de la prehistoria informática, enormes y sin pantalla. Así, en el disco oímos las instrucciones de uso de la máquina, mientras van emergiendo olas de cuerdas etéreas, decoradas con detalles brotados del ordenador de Jóhannson (uno más actual, claro).
Pese a su encanto, puede que no sea fácil hacerse a un álbum en el que la canción más corta –por cierto, emocionantísima– sobrepasa los siete minutos. Sin embargo, si uno se introduce en él con disposición adecuada y paciente, descubrirá sensaciones y atmósferas solo superables por el estremecimiento que produce su interpretación en vivo. Ideal para entusiastas de Sigur Rós, Górecki e incluso Björk.
ESCÚCHALO: Jóhann Jóhannsson – IBM 1401, A User’s Manual (2006)