No hace falta que usted mire su reloj, le informamos de que ahora mismo faltan 6 minutos para medianoche. La medianoche de la humanidad; o lo que es lo mismo, la extinción de la especie.
Fue en 1947, recién concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando a un grupo de científicos se les ocurrió la idea de representar la cuenta atrás para nuestro final mediante el ‘Doomsday Clock’, o Reloj del Juicio Final. Ellos se encargarían de mover sus agujas en función de las posibilidades de catástrofe nuclear total que estimaran.
Pese a que no reproduce una realidad científica, este Reloj es una buena alegoría de una situación de la que a menudo no somos conscientes. Desde su puesta en marcha, la hora apenas ha sido cambiada unas pocas veces: de 1953 a 1960 estuvimos a “2 minutos para medianoche”, mientras que la mayor sensación de seguridad se vivió tras el término de la Guerra Fría (1991) y los acuerdos de desarme, cuando “faltaban” 17 minutos. Recientemente, el Reloj (cuyo motor somos los humanos) nos dio un pequeño respiro, pasando de los 5 a los 6, la primera subida en 15 años.
En los últimos tiempos, nuevos factores se han unido a la amenaza atómica, como el cambio climático o “los avances científicos que podrían desembocar en daños irreversibles”, pero la esencia sigue siendo la misma: concienciar de una necesidad. No ya la de dejar a nuestros hijos un mundo mejor, sino tan sólo de dejarles un mundo.
Para informarse, seguir la iniciativa, proponer y debatir ideas sobre el asunto existe una interesante página web (en inglés): ‘Turn Back The Clock‘.