Una pequeña idea hecha a lo grande; o un homenaje a los videojuegos, que sirven –cada vez más– de inspiración para otras artes; o una muestra más de que están de moda las creaciones en las que participa mucha gente (pensemos incluso en El Cosmonauta). Puede ser muchas cosas, pero no hay duda de que la serie de videoperformances del Proyecto GAME OVER es productora de incontables gestos de fascinación.
Son conocidas las posibilidades que ofrece la técnica stop-motion, pero el artista suizo Guillaume Reymond quiso darle una vuelta de tuerca más, convirtiendo a cada persona en un pixel de la pantalla de un videojuego. O mejor dicho, de cuatro: los míticos Tetris, Pong, Space Invaders, y Pole Position. El resultado es asombroso.