En los últimos tiempos, los equipos de cine en casa acompañados de las descargas ilegales han provocado un cambio de rumbo en la forma de hacer cine. Las grandes producciones convencionales recaudan más dinero por el merchandising que en la propia taquilla por el film. El cine es caro y no resulta lo suficientemente atractivo. La solución parece que viene de la mano de otros sistemas, como el 3D.
El cine en tres dimensiones consiste en ofrecer una película convencional con sensación de profundidad. En la realización de la película se utilizan dos cámaras para obtener la misma imagen desde dos puntos de vista diferentes. Esto permite proyectar dos celuloides, uno para cada ojo. El espectador debe colocarse unas gafas polarizadas especiales que separan las imágenes que están superpuestas para que sean percibidas por cada uno de los ojos de forma independiente. Esto genera en el espectador una sensación de profundidad.

En realidad esto no es nuevo pues hace ya muchos años que existe el sistema de cine IMAX 3D que tiene un funcionamiento similar, pero no se lleva a cabo en el mismo escenario que el cine en tres dimensiones. El IMAX combina pantallas gigantes con sistemas de sonido de altísima calidad. Se proyecta en salas con forma de anfiteatro y sobre pantallas planas o semiesféricas de entre 600 y 900 m². El objetivo de éstas es simular que el espectador está dentro de la acción. Las salas más conocidas son el Hemisféric en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y el IMAX de Madrid.
Obviamente estos dispositivos son muy caros y no existen en todas las ciudades. Por tanto, los cineastas deben adaptarse a las salas de cine convencional para proyectar cine en 3D. James Cameron apostó por esta idea y no se equivocó. Su película, Avatar, sigue siendo la película más taquillera en España en su cuarta semana. La recaudación ya ha superado los más de 40 millones de euros que, años atrás, el mismo director había recaudado en España por Titanic. A pesar de las cifras tan positivas de taquilla, la película todavía no ha sido vista ni por la mitad de personas que Titanic, que llegó a conseguir 11 millones de espectadores a lo largo de los seis meses que estuvo en cartelera.
