“Con mi música pretendo hacer sentirse a los demás en paz con las circunstancias”

Enero 16th, 2010 Comentarios desactivados

Javier Ruibal es gaditano y cosmopolita. Su música mezcla la tradición del flamenco con el jazz, el rock y la música sefardí. Con ocho discos a sus espaldas y más de 25 años dedicándose a la música, el cantautor portuense sigue mandando en los escenarios

P.: Lleva más de 25 años dedicándose a la música, ¿recuerda cuáles fueron sus comienzos?

-R.: La primera vez que empecé a cantar fue delante de mi familia y amigos, de hecho, las personas que me animaron, mis primeras fans fueron mi madre y mi abuela.

-P.: ¿De dónde sale su pasión por la música?

-R.: Sobre todo de oír música en la radio y los discos de aquella época. Fueron fundamentales dos momentos: uno cuando escuché por primera vez un disco de Los Beatles que me impactó mucho. Y el otro cuando cogí la guitarra de mi hermano y empecé a tocarla, primero sólo la aporreaba pero luego tomé clases y aprendí a tocarla bien.

-P.: ¿Y en qué se inspira cuando compone?

-R.: Pienso en lo que quiero contar: que el amor es distinto a un flechazo, que la vida es algo más que ir echando días fuera. Todo eso sin ánimo de hacer un discurso de concienciación. Cuando el ser humano escucha una cosa y se conmueve, la canción ha conseguido el efecto que tú querías.

-P.: ¿Alguna de sus letras tiene algún recuerdo de su infancia?

-R.: Hay músicas que resuenan a hechos del pasado. Por ejemplo mi canción “Toito Cai, lo traigo andao” está basada en un pregón que cantaba el arropiero, un hombre vestido de blanco inmaculado que vendía arropías (unos dulces de azúcar) en la playa durante el verano y cantaba una canción para venderlas.

-P.: ¿Y qué pretende transmitir con su música?

-R.: Esperanza y optimismo. Pretendo hacer sentirse a los demás en paz con las circunstancias que hay.

-P.: ¿Por qué tiene tanta influencia la poesía en su música?

-R.: Me gusta la actitud del poeta, esa sucesión de abstracciones. García Lorca y Alberti me influyeron mucho, sobre todo la exhuberancia y la fantasía de sus poemas. Pero también hay influencias de la literatura y del cine que he visto. Me gusta contar cosas fabulosas, que lo imposible se convierta en alcanzable.

-P.: Ha viajado a muchos lugares, como Polonia, Japón, Suecia, Alemania, Argelia ¿cómo hace para sentirse como en casa?

-R.: Si llevas el alma metida en tu maleta, las ciudades son tuyas. De todas vas esperando cosas buenas. Uno hace su oficio y luego la reacción de la gente es la que te hace notar si tu música cae en saco roto o si realmente les llega.

-P.: Y en esos otros países, ¿cómo se siente su música?

-R.: . He tocado en países de África, en países de la vieja Europa, en Cuba…y en todos los sitios la guitarra española tiene una fuerza y un poder que realza la sensibilidad de las personas que la escuchan. Y todo por encima de la barrera del idioma.

-P.: ¿Es igual cantar para el público español que para el japonés, por ejemplo?

-R.: Es muy distinto. Lo que ocurre es que yo siempre canto para un público que sabe lo que va a oír, que va a escuchar aquello que busca.

-P.: Además de ocho discos, ha compuesto para otros artistas, ¿es fácil componer para otros?

-R.: Lo importante es ponerse en la piel de quien lo va a interpretar y buscar las palabras que quedan mejor en su boca. Para eso hay que saber lo que han cantado antes. Es como hacer un traje a medida, pero según el criterio de quien se lo va a poner.

-P.: La situación que vive la música actualmente es complicada, de hecho el gobierno ha lanzado el proyecto de ley antidescarga, ¿cuál es su opinión?

-R.: Lo cierto es que hoy día hay un sistema para conseguir la música gratis que no debería existir. Nunca se pregunta al autor si quiere regalar su música, sino que en Internet cualquier persona consigue todo lo que quiere, miles de canciones que nunca tendrán ocasión de escuchar. Son lo que yo llamo “pijos cibernéticos” que quieren tenerlo todo aunque no tengan tiempo de disfrutarlo. Es más, los alegatos que se hacen de que el disco es caro es una pura falacia, porque cuando quieres algo, lo pagas.

-P.: ¿Y cree todo el problema de la música actual reside en la descarga de música a través de Internet?

-R.: No. Además tampoco hay afecto por lo que se publica. Antes los discos eran tesoros, eran el sonido de nuestra adolescencia, pero ahora se ha perdido la emotividad que la música proporcionaba. Ahora sólo se busca el single para vender.

-P.: Si sólo se busca música comercial, que venda, entonces ¿se está perdiendo la cultura musical en España?

-R.: El problema es que la gente sólo acude a ver grandes acontecimientos y es que hay una música para la emoción y otra para la fiesta. Hay música arte y música negocio. Si el público tuviera más ambición, no se toleraría la mala copia, y se haría más música arte. De hecho, el arte se ha divorciado de la música.

-P.: ¿Quién tiene la culpa de esta situación: la industria musical o el público?

-R.: La industria no tiene obligación de vincularse con el arte, sólo busca hacer dinero. Pero si el público demanda arte, entonces la industria hará arte, sin embargo lo cierto es que no hay formación musical. A la industria no le interesa que la música se intelectualice, lo que le interesa es que la gente compre sin pensar.

-P.: ¿Lo tienen más difícil los cantautores en el panorama musical?

-R.: Sí lo tienen más complicado aunque hay excepciones como es el caso de Sabina. Ahora hay otros cantautores que van teniendo su lugar. A mí me gustaría que llegara a más gente porque es música que contiene referentes espirituales y morales, no es sólo música de usar y tirar.

-P.: En honor a su apellido, hay un grupo de fans que se autodenominan los “ruibaleros” y proceden de todo el mundo: Suecia, Francia, Chile, Ecuador…¿Qué siente al saber que hay un público alrededor de todo el mundo que le sigue allí donde vaya?

-R.: Es algo precioso. Me permite no ambicionar el estar en los grandes medios de difusión, me demuestra que la gente que busca cosas, las encuentra. Ellos me han encontrado.

-P.: También se involucra con gente discapacitada, ¿qué ha aprendido de esas personas?

-R.: Lo primero que estamos vivos y enteros de milagro, por casualidad. Cuando estás cerca de ellos te das cuenta de lo injusto que es el mundo laboral con ellos, y es que la discapacidad no es sinónimo de inutilidad. Creo que socialmente no hay un compromiso real de integración.

-P.: Si es cierto que la música amansa a las fieras, ¿a quién le gustaría amansar con sus letras?

-R.: Me gustaría taparle la boca a Berlusconi, porque ese tipo de individuo en apariencia no son fieras, pero en el fondo se encierra un tipo peligroso, falto de escrúpulo. O a cualquiera de los dictadores que hay en el mundo.

-P.: Una palabra que le defina.

-R.: Quizás sea optimista. Pero cuando me piden que diga sólo dos palabras siempre digo “Muchas gracias”.

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