El último disparo

Martes, 29 de Diciembre del 2009 Comentarios desactivados

El último disparo
Bill Biggart (1947-2001), fotoperiodista con amplia experiencia en conflictos armados, no dudó un momento el 11 de septiembre de 2001 cuando se enteró de que un avión había impactado contra la torre sur del World Trade Center en Manhatan. Invadido, quizá, por esa misma adrenalina que empuja a los montañeros a enfrentarse una y otra vez cara a cara con la muerte, Biggart corrió contra la marea humana que huía despavorida del lugar de la catástrofe.
Su pulso se aceleraba, su boca se secaba, pero algo estaba pasando y él tenía que dar testimonio, por mucho que un escalofrío recorriese su espalda: su cámara empujaba más que su miedo.
Instantes después, la torre sur se desplomaba, Biggart y otros fotógrafos captaban la desgarradora escena. Quizá era el momento de retroceder, pero Biggart sintió la necesidad de dar un paso más allá y lejos de amedrentarse, decidió avanzar un poco más hacia la torre norte: necesitaba conseguir imágenes más certeras, más realistas, más sinceras.
Sin embargo, esa mañana, la muerte se sintió más poderosa que nunca y sobre las 10:28  la torre norte cedió, se vino abajo y arrastró cientos de vidas a su paso, entre ellas la de Biggart, esta vez había perdido…
Cuatro días después de aquella fatídica mañana, el cuerpo de Biggart fue encontrado junto a sus tres cámaras y más de 300 imágenes que pudieron ser recuperadas. Fueron los últimos disparos de una vida recogiendo los últimos instantes de otras vidas. Fueron los disparos de un profesional que lo apostó todo por su oficio y que, pese a que, sin duda, el precio pagado resultó ser demasiado elevado, nos dejó un legado eterno.
Las imágenes pueden verse en http://digitaljournalist.org/issue0111/biggart_intro.htm
Éstas son alguna

USA Terrorist Attack-WTCBill Biggart (1947-2001), fotoperiodista con amplia experiencia en conflictos armados, no dudó un momento el 11 de septiembre de 2001 cuando se enteró de que un avión había impactado contra la torre sur del World Trade Center en Manhatan; invadido, quizá, por esa misma adrenalina que empuja a los montañeros a enfrentarse una y otra vez cara a cara con la muerte, corrió contra la marea humana que huía despavorida del lugar de la catástrofe.

Su pulso se aceleraba, su boca se secaba, pero algo estaba pasando y él tenía que dar testimonio, por mucho que un escalofrío recorriese su espalda: su cámara empujaba más que su miedo.

Cuando llegó al perímetro de seguridad mostró  su pase de prensa y fue advertido del peligro que corría: el escenario era dantesco, nunca antes se había vivido algo así en la ciudad. Aunque sus piernas flaqueaban por momentos, esa maldita o bendita(según se mire) necesidad  suya de informar pudo con todo.

Instantes después, la torre sur se desplomaba: Biggart y otros fotógrafos captaban la desgarradora escena. Quizá, era el momento de retroceder, pero él sintió la necesidad de dar un paso más allá y, lejos de amedrentarse, decidió avanzar un poco hacia la torre norte: quería conseguir imágenes más certeras, más realistas, más sinceras.

Sin embargo, esa mañana, la muerte se sintió más poderosa que nunca y sobre las 10:28  la torre norte cedió: se vino abajo y arrastró cientos de vidas a su paso, entre ellas la de Biggart, esta vez había perdido…

Cuatro días después de aquella fatídica mañana, el cuerpo de Biggart fue encontrado junto a sus tres cámaras y más de 300 imágenes que pudieron ser recuperadas. USA Terrorist Attack-WTC

Fueron los últimos disparos de una vida recogiendo los últimos instantes de otras vidas. Fueron los disparos de un profesional que lo apostó todo por su oficio y que, pese a que, sin duda, el precio pagado resultó ser demasiado elevado, nos dejó un legado eterno.

Las imágenes pueden verse en   http://digitaljournalist.org/issue0111/biggart_intro.htm

Éstas son algunas

USA Terrorist Attack-WTC

USA Terrorist Attack-WTC

Cambiando el cambio

Jueves, 10 de Diciembre del 2009 Comentarios desactivados

Frenar el cambio climático antropogénico –es decir, el causado por la actividad humana–  es probablemente el mayor reto al que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Las palabras “cambio climático” están en todas partes: telediarios, periódicos, libros, películas, etc. El ser humano se ha alarmado al prever su propio fin.

Explotación descontrolada de los recursos naturales, liberación de sustancias nocivas… el impacto dañino sobre el medio ambiente, provocado mayoritariamente por países industrializados como España, se hace evidente en multitud de efectos: deshielo y consiguiente aumento del nivel del mar como consecuencia del calentamiento global, extensión de enfermedades tropicales, aumento de las lluvias y sequías extremas o el poco conocido fenómeno de oscurecimiento global son algunas muestras de este cambio climático. Consciente o no, el hombre ha diseñado poderosas armas contra aquello que le permite vivir, la naturaleza. Y ésta no perdona.

Parece que somos una especie en potencial peligro de extinción, y nuestros líderes están obligados a indicar el camino que debemos seguir. Del 7 al 18 de Diciembre de 2009 se celebra en Copenhague (Dinamarca) la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático de la ONU, que viene precedida por diversos encuentros entre las partes para pre-negociar las medidas que saldrán de esta Conferencia. El objetivo es sustituir el protocolo de Kioto de 1997 con un nuevo acuerdo completo, jurídicamente vinculante para los países. No obstante, se prevé que dicho acuerdo no esté listo aún al final de esta cumbre.

El principal contador de las actuaciones contra el cambio climático son las emisiones de gases de efecto invernadero: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4),  óxido nitroso (N2O) y otros. Para 2020, la Unión Europea se ha comprometido a reducirlas en un 20% (con respecto a 1990). También para ese año, Estados Unidos habla de disminuir las suyas en un 17% con respecto a 2005 (menos de 5% respecto a 1990). Estas cifras se quedan cortas al lado de la reducción ideal que propone el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, ganador del Premio Nobel de la Paz junto a Al Gore en 2007), que es de un 40% para 2020. Se aprecia así que las diferencias entre las partes negociantes son profundas.

También las empresas se ven condicionadas por la preocupación dominante acerca de la salud del planeta. Pongamos un par de ejemplos de que las ideas ecológicas van tomando forma.

Renault prepara para 2012 una gama de 4 coches eléctricos, propulsados por baterías, denominados Z.E. (Zero Emission). No hay combustible que quemar, no hay tubos de escape. Su autonomía, como la de los coches eléctricos de otras marcas, no llega a los 200 kilómetros. Pero, para ello, podrán ser recargados en el garaje propio, en terminales del exterior o en solo 3 minutos en estaciones de sustitución de batería. Por su parte, Academica, una compañía finlandesa, utilizará desde Enero de 2010 el calor que producen los cientos de ordenadores de su centro de datos en Helsinki para calentar agua, proporcionando así calefacción a parte de la ciudad.

La apuesta por el coche eléctrico

Pero, como en todo, también hay escépticos en lo que se refiere al cambio climático. Un caso singular es el del Doctor Vincent Gray, que en su día trabajó en el grupo de expertos de la ONU antes nombrado (IPCC). Este químico señala que los informes que dicho comité elabora contienen falsedades científicas y datos manipulados. Gray pone en duda el origen antropogénico del cambio climático, al asegurar que el IPCC suaviza en sus documentos las causas naturales con el fin de acusar a la humanidad y a su desarrollo de dichos cambios. El Doctor desea y pronostica la desaparición de este organismo, al que considera corrupto, para cuando la humanidad se dé cuenta de que las predicciones no se cumplen. Quienes no comparten la opinión de los escépticos les responden con frases y proverbios como éste: “Cuando el último animal esté muerto, el último árbol sea cortado y el último río desaparezca, el hombre descubrirá que el dinero no se come”.

Llegados hasta aquí, cada uno decide cuál es su postura en este tema. Tú y yo no somos líderes políticos ni tenemos a nuestro cargo  una gran empresa, pero muchos pocos hacen una inmensidad: si crees, como la gran mayoría, que el cambio climático representa una grave amenaza para el mundo, échale un ojo a los siguientes enlaces para aportar tu granito de arena a la causa.

A) Consejos domésticos: click y click

B) Huella ecológica, calcula la tuya

Arranca Art Salamanca 2009

Miércoles, 2 de Diciembre del 2009 Comentarios desactivados

Bajo el lema “El mundo es un escenario. Teatralidad y narración en el arte contemporáneo” toma forma, un año más, la feria de arte contemporáneo Art Salamanca. La muestra, que  cumple su quinta edición, puede visitarse (de manera gratuita) entre los días 3 y 6 de diciembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León.

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Aprovechamos para charlar con su coordinador, Rafael López Borrego, sobre algunos de los detalles de la cita.

La muestra cada año cuenta con un tema. ¿Cuál es el tema de este año?

El tema de este año lo hemos sacado de una frase de Shakespeare que dice “El mundo es un escenario” y hemos añadido una pequeña frase que es “La teatralidad y narración en el arte contemporáneo”. Pensamos que éste es un tema de plena actualidad, porque desde hace aproximadamente unos veinte años las obras de arte: pintura, fotografía, instalación, vídeo, etc. están recuperando la capacidad de contar historias, de implicar al espectador, de que veamos y seamos capaces de interpretar, pensar, configurar y terminar una historia. Esa es un poco la idea del tema de este año.

Sí, el espectador como sujeto activo…

Sí, es decir, que la obra sirva como un medio entre el artista que la ha hecho y el espectador que es el que tiene que sacar una conclusión: es el espectador el que tiene que completar esa historia de la que se nos está hablando.

¿Cuántos artistas y galerías participan en esta quinta edición?

Bueno, para este año hay veintiuna galerías que han sido seleccionadas por un comité. Se presentaron veintisiete solicitudes de las cuales veintiuna han sido invitadas a participar. La participación es gratuita y, por este motivo, se hace “una especie de examen”, vamos a llamarlo así, en el cual las galerías deben presentar un dossier con los artistas que van a participar en la feria. El número de artistas aproximado es de unos ciento veinte: aproximadamente cada galería presenta unos seis o siete artistas.

Además, hay un concurso, ¿Quién selecciona la obra premiada?

Sí, hay un concurso: cada galería debe presentar, por lo menos, una obra que incluya el tema de la teatralidad y la narración en el arte contemporáneo, eso es obligatorio. Esa obra va a un concurso donde hay un comité de expertos que es el encargado de seleccionar la obra ganadora.

¿Quiénes forman el comité?

El comité está formado por tres directores de centros de arte contemporáneo de Castilla y León: el CAB, de Burgos; el Patio Herreriano, de Valladolid; y el DA2, de Salamanca. Además, también formamos parte del comité, el Decano de la Facultad de Bellas Artes y yo.

¿Cuál es el premio para la obra ganadora?

El premio se ha fijado este año en 10.000 euros. 10.000 euros es el valor máximo que se puede pagar por una obra que se presente a concurso.

En realidad el premio es la compra de la obra

Así es, la obra se adquiere: pasa a formar parte de los fondos de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura que están depositados en el Domus Artium 2002, el centro de arte contemporáneo de Salamanca.

Para finalizar, ¿Quién organiza Art Salamanca?

El organizador es el Ayuntamiento de Salamanca que lo canaliza a través de su fundación Salamanca Ciudad de Cultura.

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