Es el juguete más querido por la niñas, el que nunca falta en ningún cumpleaños ni en ningún Día de Reyes entre los regalos de las más pequeñas, y es que Barbie es la muñeca de juguetes más famosa y vendida del mundo. Pero la historia de esta muñeca es curiosa.

En los años 50, Ruth Handler, esposa del co-fundador de la empresa de juguetes Mattel se dio cuenta de que su hija Bárbara prefería jugar con muñecas con características adultas, en vez de las infantiles. En esos momentos, la gran mayoría de las muñecas que se fabricaban eran infantiles. Al darse cuenta del posible negocio, decidió proponérselo a su esposo, aunque la idea no llegaría a buen puerto.
Elliot Handler, el esposo de Ruth, durante un viaje a Alemania, descubrió una muñeca en un escaparate, llamada Lilli. Lilli nació en los 50 como un personaje de caricatura, que fue diseñado por el dibujante Reinhard Beuthien para llenar las páginas del tabloide “Bild” en Hamburgo.
En un principio, Beuthien había dibujado a un bebé muy cuco, que no fue del agrado de su jefe, por lo que decidió cambiar a su criatura por una mujer rubia, con curvas y peinada con una cola de caballo. El 24 de junio de 1952 salió publicada la primera entrega de las aventuras de “Bild-Lilli”, el nombre con el que fue bautizada la fémina más fresca y ambiciosa de la posguerra. Aquella mujer, atractiva, con las ideas claras y sin reparos a la hora de hablar sobre sexo fue haciéndose pronto un hueco entre los lectores, sobre todo masculinos, al poner un toque picante al diario.
En 1953 el Bild quiso comercializarla en forma de muñeca, por lo que contactó con la compañía de juguetes Hausser en Neustadt/Coburg (centro de Alemania). Así, siguiendo los dibujos de Beuthien, Max Weissbrodt fue el encargado de diseñar el primer prototipo de la muñeca, que se lanzó al mercado el 12 de agosto de 1955. De pechos voluptuosos, cintura de avispa y rasgos sensuales, la rubia de plástico estaba destinada a servir de juguete erótico para los hombres de finales de los 50.
Muchos padres no la consideraban apropiada para sus hijos, aunque pronto ganó popularidad entre los niños alemanes, que demandaban la fabricación de otros productos como casitas, ropa y muebles. Cuando a finales de los 50, Ruth Handler y Lilli se conocieron en Alemania, la mujer se quedó prendada con la muñeca y compró varias, una para su hija y otros dos para Mattel, que optó por reconsiderar la idea de fabricar en serie su propia versión. Compró los derechos de Lilli y le dieron un cambio de imagen, un nuevo cuerpo, y un nuevo nombre, Barbie, en honor a la hija de Ruth, Barbara. Cuando estaba todo perfecto, se decidieron a hacer nacer a Barbie el 9 de marzo de 1959 en la American International Toy Fair, conservando esa fecha, como el cumpleaños oficial de la muñeca.
En su “debut”, Barbie lucía un peinado rubio muy a lo años 60, con un bañador simulando en su estampado la piel de cebra. A lo largo de los años los modelos se han sabido ir actualizando, así como el color del pelo de la muñeca y la forma. La muñeca se creó como una joven apasionada de la moda.
Desde entonces podemos ver cómo la muñeca ha ido adquiriendo diferentes roles y entrando poco a poco en funciones hasta entonces reservadas a hombres, como por ejemplo Barbie astronauta, Barbie banquera o Barbie bombera. Esta muñeca ha roto tabúes y estereotipos, ha conseguido integrar a la mujer en el mundo laboral, siempre con un toque femenino y de distinción.
Además, en 1968 Mattel introduce una amiga negra para Barbie llamada Christie. Luego aparecerá la amiga hispana llamada Teresa y la amiga oriental. Actualmente existen versiones de la muñeca en diferentes nacionalidades. De esta forma se pretende educar en la interculturalidad a las niñas desde pequeñas. No es raro tener amigas de otros países, otra etnia y con una religión diferente a la nuestra.

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